Silenciosos pero matones: por qué los pedos de perro huelen tan mal

Si tienes perro seguramente esta escena te sea habitual. Estás en el sofá con tu pareja o con la familia, viendo una serie o leyendo un libro mientras tu mejor amigo se acomoda en tus pies. Todo es perfecto, hasta que un infame olor se apodera la habitación y empiezas a mirar al resto de humanos de la sala en busca del culpable…

Pero no amigo, el culpable es tu perro, que seguramente se haya girado a miraros con cara de que aquí no ha pasado nada y que él no nota nada raro ¯\_(ツ)_/¯.

En ese momento sabrás que estás siendo víctima de una de sus flatulencias. Silenciosos pero muy malolientes, los pedos de los perros tienen una explicación biológica que hace que aunque pensemos que lo que expulsa con sus gases parezca gas mostaza en realidad es más normal de lo que parece. Eso sí, también hay que estar atento por si sus flatulencias nos indican algo sobre su salud. Aquí hablaremos con muy poco pudor de pedos de perro, por qué son tan horribles, y qué podemos saber de ellos. Para ello, recurriremos a las recomendaciones y consejos de César Millán, conocido entrenador y educador canino.

¿Por qué los pedos de mi perro no hacen ruido?

La respuesta a por qué los pedos de los canes son ‘silenciosos’ está relacionado con su anatomía. Debido a que la posición habitual del recto de un perro es horizontal (es sencillo, caminan a cuatro patas), su esfínter no tiene que estar tan apretado como el de un humano. Nuestros rectos apuntan hacia abajo cuando estamos erguidos, por lo que necesitamos esa seguridad adicional para no caer en situaciones vergonzantes.

Una apertura más floja significa menos resistencia, por lo que la mayoría de los perros pueden soltar sus gases sin apenas sonido. Entonces, a diferencia de un humano que hace lo mismo, los perros rara vez lanzan un aviso sonoro de la tormenta que se avecina.

¿Y por qué huelen tan rematadamente mal?

Como los humanos, los intestinos de un perro están llenos de bacterias que se alimentan de los alimentos que pasan a través de nosotros y, en ese proceso, liberan gases. Dependiendo de la composición de ese gas, el olor puede ser malo pero aguantable o completamente horrible. Con respecto a tu perro, su forma de comer y lo que come hace que de normal sus pedos sean más olorosos.

Eso sí, hay algunos factores que debes tener en cuenta por si se pasa de gas mostaza, porque puede que sea un indicativo de que su salud o su alimentación no están del todo bien. Estos son:

  • Lo que el perro come: Al igual que a los humanos, algunos alimentos sientan mejor o peor a los perros. Comer alimentos de baja calidad que están llenos de rellenos de soja o maíz también puede causar problemas; ya que a diferencia de los humanos, los perros no están completamente adaptados para digerir la fibra vegetal.
  • Cómo come (sobre todo si lo hace muy rápido): Tanto en los perros como en los humanos, una gran fuente de gases intestinales proviene del aire que tragamos al comer muy rápido, aunque este tipo de flatulencia rara vez huele tan mal. Si tu perro es de los que se comen lo que haya a toda pastilla tragarán mucho aire, y por lo tanto tienen más posibilidades de convertirse en una bomba olorosa. Si tu perro come demasiado rápido, puedes probar a comprar uno de los platos de alimentación para perros especiales que hace que coman más despacio y distribuyan mejor la comida y el ansia.
  • La raza del perro: algunas razas están más inclinadas a la flatulencia que otras. Los pug, los bulldogs, o los pekineses; ya que respiran por la boca con cierta dificultad, tragan mucho más aire y por lo tanto tienen más flatulencias. El pastor alemán, el mastín, el labrador, el caniche o el beagle también suelen tener esta tendencia.
  • Algún posible problema de salud: Si tu perro tiene de repente un exceso de gases, puede deberse a una condición médica deficiente. Las posibles causas incluyen pancreatitis, enfermedad hepática o alergia o intolerancia a los alimentos, particularmente a la lactosa o al grano. Pero lo dicho, esto es si notas que de un tiempo hasta ahora tiene muchos más gases y huelen mucho peor, algo que normalmente iría acompañado de vómitos o diarrea. Los parásitos, como las lombrices intestinales, también pueden empeorar el problema de los pedos, por lo que es una buena idea hablar con tu veterinario sobre la de hacer alguna prueba.

Vale, ahora ya sé por qué huelen tan mal, ¿cómo hago que mi perro no sea una bomba andante?

Teniendo en cuenta lo anterior, puedes tomar algunas medidas que pueden ayudar a que tu amigo tenga unas digestiones menos exigentes y tu salón sea más confortable también:

  • Compra comida de mejor calidad: Alimenta a tu perro con la comida de la más alta calidad que encaje en tu precio y las recomendaciones que veas: alta en proteínas y sin abusar de rellenos como el maíz, el trigo o la soja.
  • Comida humana, mejor no: Sabemos que les encanta, pero si además, evitas darle comida humana, especialmente si es grasa, azucarada o alta en carbohidratos, también puedes reducir sus gases.
  • Pero cambia de dieta progresivamente: cualquier cambio de pienso o dienta en general debe ser poco a poco. No lo vuelvas un perro healthy de la noche a la mañana porque seguramente te responda con los peores pedos de su vida y él tampoco se sienta muy bien.
  • Aumenta el ejercicio: ¿tú no te sientes más ligero cuando haces ejercicio? Pues a tu perro le pasa igual. El ejercicio estimula a los intestinos a hacer su trabajo de manera eficiente, y cuanto más eficiente es la digestión, menos gas se producirá en el proceso.

Y hasta aquí nuestros consejos para ayudar a tu nariz, pero sobre todo también a tu perro.

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