Aviones y emisiones: ¿Cuánto contaminan los vuelos a nivel mundial?

La aviación, y en concreto el transporte aéreo se ha convertido en uno de los grandes caballos de batalla para reducir las emisiones contaminantes. Cada día decenas de miles de vuelos recorren el cielo haciendo posible comunicaciones que hasta hace solo unas décadas eran imposibles. Sin embargo, este progreso ha llegado de la mano del aumento de las emisiones por parte de las aviones.

Ejemplos como el de Greta Thunberg, la joven activista sueca, que se negó a ir a la COP-25 de Madrid en avión y cruzó el Atlántico a bordo de un velero, son quizá casos un tanto extremos, pero han puesto rostro a una tendencia: las personas ya estamos concienciadas de que viajar en avión contamina, hasta el punto de que se han popularizado términos como flygskam, de origen sueco y que se traduciría en español como ‘vergüenza a volar’.

Cuánto contamina la aviación mundial, en datos

¿Pero cuánto contaminan en concreto? y lo más importante, ¿qué soluciones hay a corto plazo? Tenemos las respuestas:

La aviación comercial (tanto de pasajeros como de mercancías) genera un 5% de todas las emisiones de CO2 equivalente que se emiten a la atmósfera mundialmente cada año. Puede que no parezca una cifra muy grande, pero el problema está en que el avión es el único medio de transporte cuyas emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) siguen creciendo año tras año.

Los vuelos en avión generan entre el 5 y el 8% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero

Un informe de la organización Stay Grounded (Quédate en Tierra en español) que aglutina a grupos ecologistas y de investigación que apuestan por reducir el uso del avión, ha puesto estas cifras en un informe reciente, que asegura según sus cálculos que el porcentaje podría subir hasta el 8% de las emisiones mundiales*.

Mapa vuelos en todo el Mundo
Este mapa muestra la concentración de vuelos en todo el mundo, que se acumulan en el hemisferio Norte. Vía Wikimedia Commons

Existen otras estimaciones anteriores más a la baja. Según las estadísticas de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), en 2015 la aviación consumió 288 Mtep de combustible, equivalente a 1.029 Mt de CO2, es decir, al 3,2% de las emisiones de CO2 relacionadas con los combustibles fósiles.

¿Qué gases contaminantes emiten los aviones?

Aunque el CO2 es el gas sobre el que se pone un mayor foco por cómo afecta al Calentamiento Global, los aviones emiten otras muchas sustancias contaminantes, entre las que están: óxidos de nitrógeno (NOx), metano, ozono u hollín.

El problema está en que viendo las perspectivas de crecimiento del sector (la industria aeronáutica prevé un crecimiento anual del 4,3 % en las próximas décadas), la Comisión Europea estima que en 2050 las emisiones de gases de efecto invernadero de la aviación podrían ser entre cuatro y ocho veces superiores a las actuales. Para hacerse una idea, mientras las emisiones mundiales de CO₂ crecieron un 25 % entre 1990 y 2010, las de la aviación se incrementaron más de un 70 % en el mismo periodo.

Algunos datos sobre lo que contamina por persona viajar en avión:

  • Cuánto más largo es el vuelo, menos contamina: Según un estudio de la LIPASTO de 2008 de Finlandia, los vuelos domésticos de corta distancia (menos de 463 km) emiten 259 gramos de CO2 por kilómetros y por pasajero, mientras que los internacionales 114 gramos de CO2.
  • Contaminación por persona: Si vives en un país de la UE y coges un vuelo a Nueva York, en este trayecto habrás emitido aproximadamente un 11% de todo el CO2 que produces a lo largo de ese año con todas tus actividades (incluido ir en coche).
  • Ese mismo vuelo genera el mismo CO2 que un calentador encendido durante todo el año.

La contaminación, la ‘cara B’ del fenómeno Ryanair

En los últimos años, el auge de aerolíneas low-cost ha hecho que el número de vuelos se haya multiplicado de forma portentosa. Esto ha traído cosas positivas, como que ahora sea mucho más económico y más plausible viajar para mucha más gente. Pero, lógicamente, todo esto también ha provocado la subida de emisiones.

Ryanair se encuentra ahora mismo en el Top-10 de las empresas que más contaminan a nivel mundial. La aerolínea irlandesa declaró el año pasado 9,9 megatoneladas de gases de este tipo en 2018, un 6,9% más que en el ejercicio precedente, y con un incremento de casi un 50% en el último lustro, según reportes de la Unión Europea.

Esto hizo que Andrew Murphy, responsable de Aviación de la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente (T&E), haya llegado a tildar a Ryanair de ser “el nuevo carbón”.

¿Pero tiene un usuario medio que sentirse culpable porque haya conseguido un billete a buen precio en Ryanair u otra low-cost? Desde luego que no. Las peticiones de las organizaciones que apuestan por el decrecimiento de la aviación ponen el foco más bien en los estados y administraciones. Y es que las aerolíneas han tenido hasta ahora una situación muy favorecedora.

La aviación cuenta con ventajas fiscales sobre otros medios de transporte

Si vives en España, seguramente hayas comentado alguna vez la gran cantidad de aeropuertos que hay en ciudades pequeñas. Grandes infraestructuras que se construyeron durante el ‘boom’ económico y que en muchos casos quedaron sin uso u obsoletas con la llegada de la crisis. Conocido es el caso de Aeropuerto de Castellón, que se mantuvo cerrado durante varios años, o el de Huesca, que solo recibe unos centenares de viajeros al año.

Sin embargo, en la Unión Europea, son varias las administraciones locales que han subvencionado a las aerolíneas para que fleten sus vuelos desde sus aeropuertos, como decimos muchas veces infrautilizados. Esto se hace para fomentar las conexiones desde una ciudad, tanto a nivel turístico, como de tráfico de mercancias. Para que te hagas una idea, el Gobierno de la Comunidad Autónoma de Aragón pagó de 2010 a 2015 18 millones de euros a Ryanair para que mantuviera sus 8 conexiones desde Zaragoza con varias capitales del resto de España y Europeas. En Girona también se pagó a la aerolínea irlandesa 62 millones de euros en doce años por operar en su aeropuerto.

A ello se suma además que las aerolíneas se aprovechan del actual Mercado de Emisiones (aquí te explicamos a fondo en qué consiste), de modo que, si se les marca como objetivo reducir sus emisiones para los próximos años, estos pueden seguir contaminando pero ‘compensar’ esas emisiones con proyectos que supuestamente las rebajen en otros lados. Por ejemplo, subvencionar una investigación en combustibles menos contaminantes, repoblar bosques etc…

¿Soluciones?: Reducir vuelos de corta distancia y aumentar impuestos al queroseno

Y ahora con todo esto, ¿qué hacemos? Pues por lo que apuesta más organizaciones como Stay Grounded es por disminuir de manera efectiva los vuelos de corta distancia. Trayectos como el puente aéreo entre Madrid y Barcelona ya ha sido foco de debate, proponiendo que se sustituyan estos viajes por tren, mucho más eficientes y que gracias a la alta velocidad tampoco llevan mucho más tiempo. El problema, los billetes de alta velocidad siguen siendo caros para competir con algunas ofertas de las aerolíneas.

Otras medidas es aumentar el IVA y otros impuestos al queroseno, el combustible de los aviones, que hasta ahora también se había librado de tipos impositivos como los que tienen la gasolina y el diésel para fomentar que hubiera más vuelos y más personas pudieran disfrutarlos.

Stay Grounded también propone medidas más agresivas como cobrar más a las personas que más viajan en avión, teniendo en cuenta que solo un 10% de la población mundial usa este medio y que son muy pocas las personas que hacen más de un par de vuelos al año.

En definitiva, parece que el futuro, si va bien, pasará por menos vuelos en avión baratos y de corta distancia. Algo que solamente puede llegar gracias a la inversión en más trenes electrificados y otras opciones de movilidad sostenible.

*Existen estudios que concluyen que dependiendo de diferentes estimaciones, la ciencia nos dice que el efecto de los aviones sobre el clima es de 2 a 4 veces mayor que el que provoca solo sus emisiones de CO2. Esto tiene que ver con que se da un aumento del 20 al 50% en la abundancia de NOx causada por el tráfico de aeronaves en las proximidades de su altitud de crucero (de 10-12 km de altura). Esto ha producido un aumento del 4-8% en la concentración de ozono en la troposfera superior, donde el ozono es un fuerte gas de efecto invernadero. 

Imagen destacada vía Wikimedia Commons

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