Así es el salto ‘ninja’ de las ratas canguro: un movimiento que el ojo humano no puede ver

Las zonas desérticas entre México y el sur de Estados Unidos no son el mejor terreno para un pequeño roedor. Entre las numerosas serpientes que existen allí se encuentra el crótalo cornudo o serpiente de cascabel cornuda (Crotalus cerastes), que puede lanzar su ataque en menos de 100 milisegundos.

Con esto, parece imposible que una pequeña rata de apenas 15 centímetros pueda escapar de su ataque: pero las ratas canguro lo hacen con facilidad con unos movimientos ninja que parecen de película.

Las ratas canguro son más de 22 especies que viven en Norteamérica. Todas ellas cuentan con grandes patas traseras que les permiten dar grandes saltos.

Se llama ratas canguros a los roedores encuadrados dentro del género Dipodomys, que se compone 22 especies. En realidad, su parentesco con los canguros es tan lejano como el de muchos otros mamíferos, pero se les denomina así por su capacidad de salto y las largas patas traseras que poseen.

Armados con este mecanismo de huida, las ratas canguros consiguen saltar y brincar de una forma excepcional a una velocidad de 70 milisegundos. Esto es menos que la serpiente de cascabel, y para hacerse una idea, aproximadamente la mitad de tiempo que tardamos los humanos en parpadear. Menudo superpoder.

Un salto ‘ninja’ que el ojo humano no puede ver

Un grupo de investigadores de la Universidad de California ha presentado dos estudios publicados en Functional Ecology y en The Biological Journal of the Linnean Society. En ellos han conseguido grabar con cámaras nocturnas y superlentas cómo estos pequeños roedores se escabullen del ataque de su depredador.

En el primer vídeo, el que tienes un poco más arriba, vemos a una rata canguro del desierto (Dipodomys deserti), escapar del ataque dejando a la serpiente mordiendo la arena. El segundo, justo debajo de este párrafo, es más espectacular, ya que consigue darle una patada en el aire al reptil para evitar que, aunque parezca que lo atrape en un primer momento, le inyecte su veneno. Ahora todo el mundo entiende mucho mejor el apelativo de ‘ninja’.

Los investigadores consiguieron grabar a 12 de estas ratas de las cuales sobrevivieron 8 a los ataques. Esto es un alto índice de supervivencia teniendo en cuenta que los crótalos cornudos tienen uno de los ataques más rápidos del planeta.

El salto de la ratas canguro es dos veces más rápido que el parpadeo de un ojo humano.

Las imágenes se grabaron a 500 frames por segundo y fueron ralentizadas 30 veces para que pueda ser observada por el ojo humano. Si no lo hicieran, no veríamos el salto del roedor y nos pasaría muy desapercibido el ataque del reptil.

Las ratas canguro en todas sus especies son nativas de Norteamerica, y miden entre 10 y 20 centímetros sin la cola, con un peso que va de 35 a 200 gramos. Aunque comparten la característica de sus largas patas y saltos con los jerbos (subfamilia Dipodinae), que viven en África y Asia, o los llamados ratones furiosos (género Notomys), de Australia, todos ellos pertenecen a familias distintas. Su características comunes son fruto de convergencia evolutiva; es decir, que animales no emparentados directamente han desarrollado los mismos mecanismos de respuesta.

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