Todo lo que se puede tirar en el contenedor marrón y lo que no, de un vistazo

En los últimos meses (por fin) un nuevo contenedor de reciclaje ha llegado a numerosas ciudades españolas: se trata del contenedor marrón, pensado para separar restos orgánicos y con ellos hacer compost, que después se podrá utilizar como abono en labores agrícolas o de jardinería.

Muchas ciudad como Madrid, Barcelona, Valencia o Zaragoza han puesto ya este quinto contenedor al lado de los ya familiares amarillo (para envases y plástico, donde queda pendiente una criba mayor), azul (papel y cartón) o verde (vidrio) y gris (el de basura de siempre). ¿Pero a qué nos referimos exactamente con restos orgánicos?

¿Qué hay que tirar en el contenedor marrón?: solo residuo orgánico y altamente biodegradable

En este tríptico, distribuido por el Ayuntamiento de Zaragoza, se ve claramente qué debemos tirar a este contenedor y que no. Ello es:

  • Restos de comida (aunque no el aceite usado en frituras por ejemplo, que debe ir a su propio punto limpio)
  • Sobrantes de jardinería o tierra de macetas
  • Tapones de corcho (ojo si bebes vino que use corchos sintéticos, eso no va en este contenedor)
  • Bolsitas de té o infusiones
  • Cáscaras de huevo
  • Restos de marisco
  • Posos de café
  • Papel de cocina cuando está usado (si no, todo el papel debe ir al azul)
  • Palillos de madera (cuando pides a tu restaurante oriental favorito)

Como vemos la división es sencilla, todo lo que sea comida, biodegradable o tenga un origen natural no excesivamente tratado puede ir a este contenedor.

Algunos desechos que pueden causar duda pero que NO se tiran al marrón son:

  • Nada de capsulas de café.
  • Tampoco restos de ceniceros o cenizas.
  • Toallitas aunque pongan que son biodegradables.
  • Tampoco compresas o pañales.
  • Ni excrementos humanos o de animales.

Compost y biogás: el resultado de reciclar la ‘basura’ del contenedor marrón

Todos estos restos (cada vez queda más obsoleta la palabra basura al hablar de reciclaje) se utilizarán para hacer compost, un abono orgánico que se basa en dejar que estos desechos con la intervención del oxígeno, nitrógeno, carbono y microorganismos hasta que generan un material terroso que tiene sus propios nutrientes.

El compost se aplica después en agricultura y jardinería como abono de fondo, siendo libre de olores y pudiendo sustituir muchos químicos.

Además, estos restos también se pueden utilizar para la generación de biogás, un combustible producido durante el proceso de putrefacción de esta materia orgánica. El resultado es algo similar al gas natural, aunque su aplicación dependerá de la presencia de plantas transformadoras adheridas a cada ayuntamiento.

A ello puedes ayudar además si utilizas bolsas de basura biodegradables, ya de venta en cualquier supermercado o que puedes conseguir también aquí.

¿Y qué pasará con el contenedor de basura de toda la vida?

La pregunta quizá sea, ¿por qué no se hacia hasta ahora? Hasta la fecha, la mayoría de estos residuos iban a parar al contenedor gris, el de toda la vida para la basura general, que ahora quedaría solo para basura inorgánica e incluso un tanto obsoleto si se hicieran las cosas bien.

Hacer compost no es caro si la primera labor de cribado se hace bien, algo que ahora recae en los ciudadanos. Ciudades como Pamplona llevan desde comienzos de 2017 haciendo obligatoria esta separación de residuos, una senda que ahora han seguido otros ayuntamientos y que debería ser mayoritaria. Si la labor de separación está bien hecha en casa, el proceso es mucho más rentable y sostenible.

En este vídeo se muestra también cómo se ha compost en casa, aprovechando también hojas secas y otros materiales:

Imagen: Wikimedia Commons

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