Europa dirá adiós a los platos, pajitas y plásticos de un solo uso en 2021: las claves de la medida

La Unión Europea vuelve a posicionarse como el principal grupo de Estados que impulsa la lucha por el medio ambiente. Esta semana el Parlamento Europeo ha aprobado por amplia mayoría -560 votos a favor, 35 en contra, 28 abstenciones- la prohibición de la venta de varios productos de plástico de un solo uso a partir de 2021. Platos, cubiertos, pajitas o bastoncillos de los oídos desaparecerán así de los supermercados.

El acuerdo, que ahora se irá aplicando a cada estado miembro y que cada uno adaptará dentro de unas normas principales, veta así los 10 productos de plástico de un solo uso que más acaban en el mar provocando problemas de contaminación y daños irreparables a la fauna marina, según ha informado la UE. Además, también se proponen objetivos de reciclaje y reducción del uso de otros plásticos como bolsas y envases, y se hará que empresas como tabacaleras, fabricantes de toallitas o compresas informen en sus productos de cómo reciclarlos bien y el impacto medioambiental que tienen.

En las siguientes líneas vamos a intentar explicar las claves de la medida, qué se prohíbe exactamente y qué no, y la letra pequeña del acuerdo.

Platos, cubiertos, pajitas… Qué prohíbe exactamente la nueva directiva

El foco se ha puesto en una decena de tipos de productos, los cuales son:

  • Cubiertos (tenedores, cuchillos, cucharas y palillos o agitadores de plástico como los que dan con el café para llevar)
  • Platos de plástico
  • Pajitas
  • Bastoncillos de algodón para los oídos
  • Recipientes alimentarios de poliestireno expandido (las típicas cajas de plástico blanco)
  • Tazas para bebidas de poliestireno expandido (los mismos vasos de plástico blanco habituales para bebidas calientes)
  • Vasos hechos de poliestireno expandido (más de lo mismo)
  • Los productos de plástico oxodegradable (por ejemplo las bolsas de plástico supuestamente degradables, pero que en realidad no lo son tanto).

Con ello la UE dice poner coto a los productos de un solo uso que más acaban en el mar. Si nos atenemos a las estadística, los plásticos desechables suponen el 70% de la contaminación de los océanos. Ir de picnic o celebrar algo y usar cubiertos y enseres de ‘usar y tirar’ está siendo realmente malo para el planeta.

La letra pequeña: Algunos vasos y las botellas y bolsas de plástico se salvan de la prohibición

Aunque la directiva es un paso enorme hacia la conservación y la reducción de residuos, también salva a algunos plásticos de la prohibición. Eso sí, todos ellos serán objeto, supuestamente, de campañas para reducirlos.

Se han prohibido todos los elementos de plástico «que cuentan con alternativas» degradables y sostenibles, pero no todos los de un solo uso

Si nos atenemos a las palabras de la UE, se han prohibido todos los elementos de plástico «que cuentan con alternativas» degradables y sostenibles. No se nombra en concreto a los vasos de PET, aunque sí a los poliestireno expandido, y puede que aquí sea cada estado miembro el que ponga sus límites.

También se salvan las botellas de PET (las de refrescos y agua habituales), las bolsas -aunque la UE ya prohibió que fueran gratis, lo que ha reducido su uso- o los tuppers y envoltorios como los envases de snacks

¿Qué se hará con ellos? La UE prevé en la misma normativa aumentar las exigencias de reciclaje: En 2025 el 25% del plástico de las botellas deberá ser reciclado, porcentaje que debe aumentar hasta el 30% en 2030. Además se quiere que en 2029 el sistema de reciclaje sea capaz de recuperar el 90% de las botellas (77% para 2025) y la introducción de requisitos de diseño para que los tapones vayas unidos a las botellas.

Otro aspecto importante es que se impondrá a industrias como tabacaleras (por las colillas), fabricantes de toallitas de WC o materias higiénico y envases que expliquen en sus productos mejor de qué están hechos y qué impacto tienen esos residuos en el medio ambiente.

El cambio además de sostenible y necesario, es rentable. Con ello la UE calcula que se ahorrarán unos 22.000 millones de euros en problemas medioambientales de aquí a 2030. Casi nada.

Imagen vía Wikimedia Commons

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